¿Preparando vuestra celebración del 14 de febrero?
Normalmente celebramos este día del amor reservando mesa para una cena romántica, regalando bombones con envoltorio rojo pasión y rosas rojas... y también comprando ropa interior sexy “por si acaso”. Yo propongo a mis lectores otro tipo de celebración: en San Valentín comenzad con el fantástico preliminar de la primera página.
Porque este San Valentín no va de corazones de plástico ni de frases sacadas de una taza. Va de libros que nos miran diciendo: “ven, que te voy a hacer sentir cosas”.
Hablamos de amor, pero también de deseo. De ese cosquilleo que no siempre tiene nombre, pero que en literatura suele llamarse una frase bien escrita.
El erotismo empieza en una buena frase.
No nos engañemos, no hay nada más sexy que alguien que sabe usar las palabras.
Una frase bien colocada puede ser más provocadora que un escote. Un diálogo afilado puede desabrochar más botones que unas manos torpes. Y una escena escrita con inteligencia puede dejarnos sin respiración… y sin sueño.
Leer es un acto íntimo.
Nos metemos en la cabeza de otro.
Sentimos con cuerpos que no son el nuestro.
Nos excitamos con lo que no se dice tanto como con lo que se insinúa.
¿Hay algo más erótico que eso?
Citas a ciegas… con libros
Este San Valentín podemos cambiar el ritual de celebración.
Nada de “¿qué hacemos esta noche?”.
La pregunta correcta es: ¿qué leemos juntos… o por separado?
Porque hay libros para compartir sofá y manta, y libros para leer en soledad, con una copa de vino y la puerta cerrada.
Libros que invitan al roce.
Libros que despiertan fantasías.
Libros que nos recuerdan que el deseo no siempre necesita compañía para estar muy vivo.
Regalar un libro en San Valentín es decir: “Te conozco lo suficiente como para saber qué historias te encienden.”
Y eso, seguidores, es intimidad en estado puro. Es amaor leyéndose despacio.
El amor romántico nos ha vendido la idea del “todo o nada”, pero los libros saben otra cosa: que lo importante está en los matices, en las pausas, en lo que se cocina a fuego lento.
Leer juntos, aunque cada uno tenga su libro, es compartir silencios que no incomodan.
Es mirarse por encima del libro y sonreír.
Es saber que el otro está ahí… aunque esté en otra historia.
Y si estáis solos este San Valentín, no hay cita más fiable que un buen libro. No llega tarde, no decepciona y, si es bueno de verdad, nos deja con ganas de más.
Final feliz (con o sin pareja).
En Carmen en su tinta se celebra el amor sin instrucciones y el deseo sin etiquetas. El que se siente por alguien… y el que se siente por una historia bien contada.
Este 14 de febrero: regálad un libro con intención, para leerlo con calma y subrayad sin miendo. Un libro para dejar que las palabras hagan lo suyo
Porque algunos libros no se leen: se viven, se desean y se recuerdan en la piel.
Feliz San Valentín, lectores.
Que este año el amor os pille… con un libro entre las manos.
Carmen en su tinta – blog cultural |
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MIL GRACIAS.

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