Viajamos por varios motivos: para conocer distintas culturas y realidades, para descansar y relajarnos, y, reconozcamos que también para hacer hacernos fotos delante de monumentos y lugares.
Yo os proponto viajar para recorrer lugares que han sido escenarios de las historias literarias que nos han dejado huella. ¡Qué placer tomar un café en aquella ciudad que enamoró a nuestro personaje literario favorito! ¡Qué disfrute poder descubrir calles que escondieron secretos, intrigas y suspenses en las novelas de nuestra biblioteca!
Leer una novela siempre es una forma de viajar. Y, cuando una historia consigue atraparnos de verdad, es muy probable que pensemos: ¿Y si voy allí?
Cuando la ficción se converte en mapa
Yo creo que las novelas transforman lugares reales. Curioso y cierto. Una ciudad que antes nos parecía una más al aparecer en una historia de ficción puede convertirse en un destino imprescindible.
París deja de ser simplemente París para convertirse en el escenario de un romance y ya para mi está relacionado a esa historia que nunca olvidaré. Londres para mi tiene ese aire de misterio después de leer novelas negras y de misterio con esta ciudad de escenario. Nueva York me parece más fascinante si la relaciono con aventuras de algunos de mis personajes literarios entre sus rascacielos.
Estos son unos ejemplos, pero no es necesario que el lugar sea una gran capital. Una localidad costera, un pueblo de montaña e incluso una calle o una cafetería escondida pueden adquirir una importancia enorme cuando forman parte de una historia literaria que nos ha conquistado.
Por eso yo os propongo esa manera especial de hacer turismo: seguir las huellas de nuestros libros favoritos.
De las páginas a las calles
Me gustan este tipo de viajes ya que en ellos no abandonamos nuestra imagniganción. Al contrario: podemos llevala en la maleta.
Podemos volver a leer determinados capítulos para localizar los lugares que aparecen en la historia de las novelas antes comenzar el viaje. E incluso preparar nuestro propio recorrido literario.
Y comienza la diversión al realizar esta ruta cultural.
No llevamos una guía como los turistas tradicionales, no. Llevamos una novela llena de marcadores y páginas dobladas para salir a buscas esos lugares.
Puede que econtremos exactamente el escenario buscado e imaginado... o puede que descubramos que nuestra imaginación había construido algo completamente diferente. Da lo mismo ya que para mi las dos posibilidades tienen su encanto.
Ciudades que parecen escritas para una novela
Existen ciudades que tienen una relación muy estrecha con la literatura. Ya he mencionado París y Lóndres. Recorrer calles pensando en Chales Dickens, Virginia Woolf, Sherlock Holmes... pasear por puentes y barrios reconociendo sus cafés y librerías no es una paseo es una pequeña aventura literaria.
Ey, pero no olvido a España en este artículo ni la magia e historia que esconden sus ciuidades. Madrid, Barcelona, Sevilla, Córdoba, Granada, Granada, Toledo, Bilbao, Valencia, Salamanca, Vallodolid...
Turismo literario: viajar con un libro bajo el brazo
Seguir los escenarios de una novela puede convertirse en una experiencia mucho más interesante que limitarse a visitar los lugares turísticos habituales.
Imaginemos que viajamos a una ciudad que aparece en nuestro libro favorito. Podemos preparar una ruta que combine los escenarios de la historia con librerías, bibliotecas, museos y cafés relacionados con la literatura.
Así conseguimos una especie de viaje en dos dimensiones: conocemos el lugar real y, al mismo tiempo, recorremos el universo imaginario creado por el escritor.
Y hay algo todavía mejor: no necesitamos seguir exactamente el recorrido de los personajes.
Podemos crear el nuestro.
Un paseo por la mañana, una librería por la tarde y una cafetería donde sentarnos a leer unas páginas del libro que nos llevó hasta allí. ¿Existe un plan más peligroso para una persona lectora? Probablemente no, sobre todo si cerca hay una buena librería.
También podemos viajar sin movernos de casa
Por supuesto, no siempre podemos hacer las maletas.
A veces el presupuesto no acompaña, el trabajo tiene otros planes o simplemente preferimos nuestro sofá. No pasa nada.
El turismo literario también funciona desde casa.
Podemos buscar fotografías de los escenarios, consultar mapas, descubrir curiosidades sobre el lugar y volver a leer la novela mientras escuchamos música relacionada con su ambientación. Yo esto lo realizo siempre y me encanta.
Incluso podemos preparar un futuro viaje.
Porque una de las mejores cosas que puede hacer un libro es conseguir que empecemos a soñar con un destino.
Y cuando finalmente conseguimos visitarlo, tenemos una sensación muy especial: la de entrar físicamente en una historia que hasta entonces solo existía en nuestra cabeza.
El escenario perfecto no siempre existe
Hay que tener en cuenta una pequeña decepción: los escenarios de las novelas no siempre son exactamente como los imaginamos.
La casa misteriosa quizá sea más pequeña. El romántico café puede estar lleno de turistas. La calle donde el protagonista vivió una persecución puede tener ahora una tienda de teléfonos móviles.
Es normal.
La literatura no es una fotografía exacta de la realidad. El escritor transforma los lugares y los convierte en parte de la historia.
Por eso no deberíamos buscar una reproducción perfecta.
Lo divertido está precisamente en comparar lo que imaginamos mientras leíamos con lo que encontramos cuando llegamos.
Y, en muchas ocasiones, la realidad consigue sorprendernos todavía más.
Viajar para entender mejor una historia
Visitar el escenario de una novela también puede ayudarnos a comprenderla mejor.
Conocer una ciudad, su clima, sus calles, sus distancias o sus costumbres puede aportar una nueva perspectiva sobre los personajes.
Después de recorrer físicamente un lugar, algunas escenas pueden adquirir otro significado. Entendemos mejor por qué un personaje tardó tanto en llegar a determinado sitio, por qué una tormenta resultaba tan importante o por qué una determinada plaza podía ser perfecta para una escena.
La novela sigue siendo ficción, pero el escenario deja de ser una simple descripción.
Ahora tiene memoria.
La próxima vez que termines un libro…
Cuando cierres una novela que te haya gustado muchísimo, en lugar de preguntarte únicamente qué vas a leer después, puedes hacerte otra pregunta:
¿A dónde podría viajar gracias a este libro?
Quizá descubras que tienes delante una nueva forma de hacer turismo.
Puedes recorrer las calles de una ciudad siguiendo los pasos de un detective, buscar el restaurante donde se conocieron dos personajes, visitar el pueblo que inspiró una historia o simplemente sentarte en un banco y leer unas páginas mientras contemplas el paisaje que aparece en la novela.
Porque los libros tienen esa maravillosa capacidad de ampliar nuestros mapas.
Primero viajamos con la imaginación.
Después, si tenemos suerte, podemos hacer las maletas y comprobar que algunos lugares literarios existen de verdad.
Y quién sabe… quizá el próximo viaje que hagamos no aparezca en una guía turística.
Quizá esté esperando entre las páginas de nuestra próxima novela favorita.
¡FELIZ VIAJE LITERARIO!
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MIL GRACIAS.


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