Hay libros que después de leerlos se quedan dentro de nosotros para siempre. Comerás flores, de Lucía Solla Sobral, es uno de esos. Su mirada íntima sobre el amor oscuro, sobre la dependencia emocional y sobre la identidad que se resquebraja y que se reconstruye. Si ya habéis visitado mi reseña en el enlace anterior habréis comprobado que es una de mis grandes lecturas. Y mi reseña la concluyo con una reflexión: Pensad en todos los amores que nos comemos y en todos los que nos comen.
Un seguidor de mi blog me solicita una selección de novelas que se asemejen a la temática emocional que propone Lucía Solla Sobral en Comerás flores para un familiar que ha encontrado la ayuda que necesita en esta lectura de Solla Sobral, pero se ha quedado con ganas de más historias para profundizar y reflexionar sobre su intimidad.
Ante esa necesidad, y contenta por la grandeza de Comerás flores, he creído necesario preparar un artículo con lecturas que hablan de relaciones desequilibradas, de duelos que transforman, de vínculos que duelen y de mujeres que intentan reconocerse en medio de la sombra.
Todas abordan relaciones marcadas por la manipulación emocional, inseguridades, dependencia, dualidad entre deseo y daño: como en Comerás flores, el foco está más en lo psicológico que en la pasión idealizada.
Exploran el despertar personal tras experiencias traumáticas: cómo el duelo, el engaño emocional o la idealización del amor; que pueden desdibujar la identidad.
Muchas de estas novelas buscan desmontar los mitos del “amor romántico de cuento”, y sirven de reflexión sobre las dinámicas de poder, el control, la culpa o la pérdida personal.
Leer estas novelas es seguir con la pregunta: ¿Qué hacemos con lo que nos hiere y, a pesar de eso, amamos?
Mi propuesta para seguir con el eco emocional de Comerás flores: 10 lecturas para personas que buscan luz en la herida.
1. Un amor — Sara Mesa
Una de las miradas más certeras a las relaciones asimétricas, el auto engaño y la vulnerabilidad. Mesa construye una atmósfera que atrapa y desestabiliza, perfecta para quienes buscan emociones crudas y silencios incómodos.
2. Cicatriz — Sara Mesa
Otra historia claustrofóbica de poder y dependencia afectiva. Una relación que empieza como juego y termina como herida. Mesa sabe mirar lo que muchos prefieren no ver.
3. La ciudad — de Lara Moreno
«Tres historias de maltrato que disecciona con medidas milimétricas y devastadoras».
Manuel Jabois, El País«La escritura de Lara Moreno se interna en los abismos de la realidad. Maneja de manera magistral la inquietud, la desesperación, la extrañeza y el miedo. Una voz bella y poderosa».
Rosa Montero4. El niño pez — Lucía Puenzo
COMPRAR
Entre el deseo prohibido, la identidad en proceso y la huida emocional, Puenzo ilumina los rincones más frágiles del afecto. Sensible, áspera y luminosa.
5. Panza de burro — Andrea Abreu
No es una novela sobre amor tóxico, pero sí sobre una relación absorbente y desigual que condiciona la identidad. La intensidad afectiva entre las dos niñas resuena con la dependencia emocional adulta. Leed mi reseña haciendo clic aquí.
6. La hija única — Guadalupe Nettel
Explora la maternidad, el duelo anticipado y la necesidad de sostener a otros mientras una misma se desmorona. Nettel escribe con una claridad brutal.
7. Clavícula — Marta Sanz
Un diario del dolor físico y emocional, del cuerpo que somatiza lo que no se dice y de la fragilidad que no siempre se reconoce. Para lectoras que buscan verdad sin maquillaje.
8. Las cosas que perdimos en el fuego — Mariana Enríquez
Relatos que mezclan violencia, deseo, miedo y feminidad. No es una novela, pero su atmósfera oscura conecta con el desgarro emocional de Comerás flores.
9. La azotea — Fernanda Trías
Una historia opresiva sobre control, encierro y vínculos familiares que asfixian. El tono introspectivo y la angustia emocional la hacen imprescindible.
10. La pasión turca — Antonio Gala
Explora la atracción destructiva, la dependencia emocional y el deseo que consume, mezclando erotismo y tragedia.
¿Qué tienen en común estas novelas con Comerás flores?
Miran de frente la vulnerabilidad femenina: mujeres que sienten demasiado, que aman a destiempo, que se rompen pero toman nota de cada grieta.
Exploran relaciones que tambalean: vínculos obsesivos, dependencias afectivas y silencios que pesan más que las palabras.
Recogen el tránsito hacia la lucidez: como la protagonista de Comerás flores, muchas de estas mujeres inician un camino hacia sí mismas, incluso si empieza en la oscuridad.
Escriben la emoción desde el cuerpo: duelo, deseo, miedo y memoria aparecen mezclados con sensaciones físicas, con una escritura que se siente en la piel.
Mi consejo al familiar de mi seguidor es:
Lee estas novelas para abrir distintas ventanas a tu oscuridad: a veces serán violentas, otras serán más tiernas, pero siempre serán verdaderas.
Si Comerás flores te tocó es por mostrarte que las heridas emocionales profundas nos rompen pero también nos reconstruyen. Deseo que esta selección sea tu nuevo rincón emocional para seguir explorando heridas, deseos y renacimientos. UN ABRAZO.
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MIL GRACIAS.












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