Oxígeno de Marta Jiménez Serrano es un libro muy íntimo y muy reflexivo, y en todo momento lo sentí como una forma necesaria de respiración para su autora. Es una lectura que nos invita a la observación conociendo la memoria y la exploración de la identidad de su escritora.
FICHA TÉCNICA.
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Argumento
En noviembre de 2020, pocos meses antes de publicar su primera novela, la autora de este libro estuvo a punto de morir. Un sábado como cualquier otro, en su casa, sin saberlo, ella y su pareja se estaban muriendo. La caldera tenía una fuga y el monóxido de carbono les fue adormeciendo hasta que Marta se levantó a duras penas para ir al baño. Ahí, cayó desplomada y se golpeó la cabeza. Cinco años ha necesitado para narrar esta experiencia en una historia que conjuga la tensión narrativa, la ansiedad y la esperanza.
Oxígeno es «el libro que nunca hubiera querido escribir», el relato de los minutos en los que se les escapaba la vida, el de los meses que siguieron el accidente y el de los años que lo precedieron todo, cuando se enamoraron y empezaron a construir una vida sin pensar que podría terminar en cualquier momento. Combinando con maestría la sensibilidad, el sentido del humor y la lucidez, la autora mira de frente a la muerte para celebrar el asombro diario de seguir aquí.
Mi opinión personal
El libro está formado por reflexiones y escenas breves que dialogan entre sí sin necesidad de una estructura lineal tradicional. Observo en él una escritura contenida y precisa, que sugiere y afirma sin imposiciones. Esta forma es un modo sincero de abordar los temas de la obra: el cuerpo, el cansancio, el deseo, el miedo y la necesidad de aire (físico y emocional) en un mundo que a menudo asfixia.
La relación con el propio cuerpo y con la vulnerabilidad, la fragilidad como condición humana. La conciencia de sus propios límites son aspectos importantes que debemos tener en cuenta para luchar y cuestionar los discursos actuales de fortaleza constante a los que todos actualmente nos vemos sometidos. Luchemos por nuestro derecho a la pausa y a la inestabilidad.
A la autora, recordando y reviviendo sus experiencias, la sentí cercana al compartir hechos, pensamientos, reflexiones, dudas y certezas. Sentí que la acompañaba en todo este proceso.
Por ello creo que el valor del libro es su capacidad para convertir algo tan personal en una experiencia compartida con lectores para conocerse y reconocerse ambos. Y para aprender a tolerar la tristeza y las molestias psicológicas tanto o más que las físicas.
Aunque Oxígeno parte de vivencias íntimas yo me identifiqué con esa sensación de agotamiento, con la dificultad que a veces sentimos para nombrar lo que duele, con la búsqueda de espacios seguros donde poder respirar sin miedo. El libro no nos da respuestas cerradas ni lecciones, pero sí nos plantea preguntas que resuenan más allá de la lectura.
Otro gran tema en este libro es la vivienda, la crisis de la vivienda, el derecho fundamental y los abusos a los que nos vemos obligados a asumir ya que no nos queda otra ante la falta de ofertas de alquiler dignas y adecuadas.
El ritmo narrativo es pausado y con un carácter reflexivo. Yo creo que es una lectura para saborear sin prisa, una lectura para dejarse acompañar. Cada fragmento que leía funcionaba como una píldora de sentido necesario: que saboreé con placer. En realidad esta lectura es como un puzle que la escritora y sus lectores debemos dar forma según las conversaciones, noticias, investigaciones y recuerdos.
Creo que Oxígeno es un libro valiente por su sencillez, por lo que cuenta y por como lo cuenta. Una obra emocional sincera. Marta Jiménez Serrano escribe un libro que invita a detenerse, a escuchar al propio cuerpo y a mirar con atención aquello que suele quedar en los márgenes de nuestro camino.
«La literatura necesita una trama, y aquí no hay trama: simplemente alguien inconsciente en el suelo, alguien muriéndose, con causa por lo pronto desconocida.
La literatura necesita un sentido, y aquí no hay sentido: es absurdo abrirse la cabeza contra el suelo una mañana de sábado por culpa de quién sabe qué - por culpa de otra mujer que a 9.357 kilómetros de distancia está ahora poniéndose crema hidratante frente a un espejo de diseño-.
La literatura necesita una estructura lógica, a aquí no hay estructura lógica: qué vino primero y qué después. Cómo recordarlo.
Así que no sé si esto es literatura. Pero esto es lo que pasó».
Marta Jiménez Serrano (Madrid, 1990) es licenciada en Filología Hispánica y máster en Estudios Literarios y Letras Modernas. Con su primer libro, el poemario La edad ligera (2021), obtuvo un accésit del Premio Adonáis 2020. Después publicó la novela Los nombres propios (2021), que resultó finalista del premio Premier Roman de Chambéry y fue seleccionada por El Cultural como uno de los mejores debuts del año. Su libro de relatos No todo el mundo (2023) obtuvo el Premio Nollegiu 2023 y fue finalista del Premio de las Librerías de Madrid y del Premio de Literatura Open Bank de Vanity Fair, además de ser elegido como uno de los libros del año por medios como Babelia, Cadena SER y RTVE. También ha participado en los libros colectivos Querida Theresa (2022), El gran libro de los pájaros (2023) y Una navidad así (2024). En 2022 obtuvo la beca de la residencia de escritores de la Cité des Arts (París). Su obra narrativa ha sido traducida al italiano. Ha trabajado como columnista en La Lectura (El Mundo) y como colaboradora del programa de televisión Ovejas eléctricas (TVE). Actualmente lleva Puro cuento, el programa literario de Carne Cruda. Vive en Madrid, donde imparte clases de escritura creativa. Oxígeno (Alfaguara, 2026) es su último libro.
¡Feliz lectura y hasta la próxima reseña!
¿Habéis leído este libro? ¿Tenéis ganas de leerlo? ¿Qué os ha parecido?
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