Nueva historia de Laura y Sofía en la agencia creativa & Ca.
Laura llegó a la agencia con los ojos ligeramente hinchados y una paciencia que había dejado olvidada en su mesilla de noche.
—No he dormido —anunció, dejando el bolso caer como si pesara una semana entera.
Sofía levantó la vista del ordenador, arqueó una ceja y sonrió con esa mezcla de intuición profesional y curiosidad personal que la caracterizaba.
—¿Insomnio creativo o drama doméstico?
—Drama doméstico con secuelas —respondió Laura—. Pablo no podía dormir. Se levantó, encendió la luz, dio vueltas, suspiró, abrió y cerró cajones… Y cuando por fin sonó el despertador, desayunó conmigo y, en cuanto salí por la puerta, volvió a la cama y a dormir sus horas gloriosas.
Sofía dejó escapar una carcajada breve, seguida de un gesto serio.
—Ah, el clásico: yo no duermo, tú tampoco, pero luego ya me arreglo. Eso no es insomnio, es egoísmo nocturno sin mala intención.
Laura se dejó caer en la silla.
—No es que lo haga a propósito, lo sé. Pero yo llevo el día como un zombie funcional y él está tan fresco que me ha escrito para preguntarme qué comemos esta noche.
Sofía giró la silla lentamente, pensativa.
—Laura… creo que tenemos campaña.
—Si esto acaba vendiendo algo, prometo no matarlo.
Se miraron. El cansancio se transformó en chispa creativa.
La llamaron “Dormir juntos también es respetarse”.
Una campaña pensada para parejas reales, de esas que se quieren, pero que a veces se pisan el sueño sin darse cuenta. No hablaba de culpables, sino de consecuencias invisibles: el mal humor acumulado, la desigualdad del descanso, la sensación de injusticia que no se verbaliza pero se queda instalada como una migraña emocional.
—El problema —explicaba Sofía mientras escribía en la pizarra— no es no dormir. Es trasladar el insomnio al otro y luego compensarlo en solitario.
—Exacto —añadió Laura—. El descanso no puede ser un privilegio individual dentro de una vida compartida.
Crearon escenas cotidianas:
Una persona dando vueltas en la cama mientras la otra mira el techo contando ovejas que ya no existen.
Un desayuno en silencio.
Un “luego duermo” que deja al otro cargando con la mañana entera.
Y después, la solución.
No radical. No punitiva. Realista.
El pacto del sueño justo.
Si uno no puede dormir:
Luz mínima.
Movimiento mínimo.
Y, sobre todo, si luego se duerme las horas perdidas, se compensa al otro.
¿Cómo?
Una siesta compartida el fin de semana.
Una mañana libre.
Un desayuno preparado sin prisas.
O, simplemente, hacerse cargo del día para que el cansancio no recaiga siempre en el mismo lado de la cama.
—Dormir no es solo cerrar los ojos —decía el texto final—. Es cuidar al que duerme a tu lado.
La campaña se publicó un lunes en redes sociales para promocionar su trabajo y agencia. El mismo día, Laura recibió un mensaje de Pablo:
“He leído lo que habéis subido. Creo que soy el del anuncio.”
Ella sonrió, por primera vez en horas.
Otra noche, cuando él no pudo dormir, se levantó sin encender la luz y se fue al sofá con un libro. A la mañana siguiente, no volvió a la cama.
—Hoy me toca a mí sostener el día —dijo, sirviéndole café.
Laura bebió un sorbo. No era solo cafeína. Era descanso reconocido.
En la agencia, Sofía levantó su taza en señal de brindis.
—Otra campaña que no vende milagros, pero mejora vidas.
Laura asintió.
—Y matrimonios. Que no es poco.
Y Sofía también compartió con su pareja la campaña del sueño compartido para firmar su pacto del sueño justo.
Porque a veces la creatividad no consiste en inventar algo nuevo, sino en poner palabras a lo que duele en silencio… y ofrecer una forma justa de volver a dormir.
Carmen en su tinta – blog cultural
Mi ☕️ ko-fi.com/carmen
Carmeamdo
Pronto tendréis una nueva historieta de Laura y Sofía.
Mi blog está afiliado a Amazon y con vuestras compras en los enlaces que os dejo y en los banners de mi blog me ayudáis a seguir trabajando en Carmen en su tinta.
MIL GRACIAS.
Ver más Los más vendidos en Libros
Podéis leer más relatos de Laura y Sofía haciendo clic aquí.




Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por comentar. ♥